Los infantes reciben cuidado seguro y cariñoso que apoya el desarrollo sensorial y cognitivo a través del tummy time, la exploración visual y táctil, y la exposición a sonidos suaves. Los cuidadores brindan alimentación, cambio de pañales y rutinas seguras de sueño mientras fomentan habilidades motoras tempranas como alcanzar, agarrar, rodar y sentarse con apoyo. El crecimiento emocional y social se fortalece mediante interacciones afectuosas, vínculos y comunicación receptiva, sentando las bases para un apego saludable y la curiosidad.