Esta etapa se enfoca en el desarrollo del lenguaje y las habilidades motoras mediante el juego activo, canciones y actividades de imitación. Las rutinas diarias promueven la independencia, los hábitos de higiene y la socialización, mientras fomentan la curiosidad y la resolución simple de problemas. La interacción constante con cuidadores y compañeros fortalece la comunicación, la autoestima y el desarrollo emocional.